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¿Quién puede frenar a una potencia? La captura de Maduro y el vacío del derecho internacional

Por Andrea Velasco

La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en territorio venezolano ha provocado una ola de reacciones políticas y académicas que coinciden en un punto central: la operación vulneró principios básicos del derecho internacional y dejó al descubierto la fragilidad del sistema multilateral frente a las grandes potencias.
Trump anuncia captura de Maduro
Internacionalistas consultados por envozmx —entre ellos docentes e investigadores de la UNAM y la Universidad Iberoamericana— señalan que organismos como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA) tienen un margen de acción muy limitado. Su papel, subrayan, se reduce principalmente a pronunciamientos diplomáticos y llamados al respeto de la soberanía, sin capacidad real de sanción o intervención directa.

Violación de soberanía y legalidad internacional

De acuerdo con Ismene Ithaí Bras Ruiz, con maestría en Relaciones Internacionales y profesora en la UNAM, la captura fue ilegal tanto desde el derecho interno como desde el derecho internacional: “Un Estado no puede extraer a una persona de otro país sin seguir un procedimiento formal de extradición avalado por jueces de ambos Estados, y el delito debe ser compatible en ambas jurisdicciones. Aquí se violaron normas de soberanía, espacio aéreo, telecomunicaciones y hasta protocolos de ciberseguridad como el Manual de Tallin”, explicó.

Ismene detalló que el Manual de Tallin es muy claro al establecer que no se pueden hackear, de un Estado a otro, todos los sistemas de seguridad, “porque eso ya se entiende como una especie de ciberguerra”. Además, al tratarse de un presidente en funciones, el caso adquiere una gravedad excepcional.
ONU y OEA: entre el pronunciamiento y la cautela

En este contexto, los organismos internacionales aparecen con un margen de acción reducido, para Ismene, la ONU puede fungir únicamente como mediadora: “No tiene capacidad de imponer acciones porque los Estados no han cedido soberanía. Lo más que puede hacer es un pronunciamiento o un llamado al diálogo”.
Pronunciamiento de la ONU
Esta limitación fue visible en la sesión extraordinaria del Consejo de Seguridad, donde el secretario general António Guterres advirtió que se rompieron principios fundamentales de la Carta de la ONU. Sin embargo, como explicó la maestra Raquel Saed Grego, experta en temas de Estados Unidos y académica de la Universidad Iberoamericana, la ONU debe actuar con cautela porque “Trump siempre ha amenazado con salirse de la ONU y no creo que eso sea conveniente, porque Estados Unidos es uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad y el país con más armas nucleares”.

Respecto a la OEA, el diagnóstico es aún más crítico. “La OEA históricamente ha estado donde está Estados Unidos”, afirmó Raquel Saed, recordando que Cuba no forma parte del organismo y que Venezuela ha sido ignorada en distintas etapas.

Por su parte, la internacionalista y profesora de la UNAM, Irais Moreno López, recalcó que en el contexto internacional actual existe una “ola de jefes de Estado con tendencias autoritarias que no escuchan mucho a las organizaciones internacionales. De hecho, el propio Trump se ha enfrentado de forma muy agresiva y muy fuerte contra la ONU”.
Pronunciamiento de la ONU

La narrativa estadounidense y la política interna

Uno de los elementos más controvertidos del caso es la narrativa utilizada por Washington. José Ignacio Martínez, coordinador de LACEN de la UNAM y quien tiene maestría en Relaciones Internacionales, señaló que Estados Unidos ha sido cuidadoso en no reconocer a Maduro como presidente. “Se le acusa como narcotraficante y criminal, no como jefe de Estado, porque si no se estaría dando pie a que fue un golpe de Estado o un derrocamiento”.

Sin embargo, Ignacio explicó que “el artículo 19 de la OEA es muy preciso en el sentido de que ningún país del continente puede invadir o atentar contra la soberanía y autodeterminación de otro país. En este sentido, Estados Unidos violó de manera flagrante la soberanía de Venezuela”.

De acuerdo con Raquel Saed, Trump utiliza el caso como “una moneda de cambio política” en un momento de desgaste de su credibilidad. “Para él, Maduro es una inversión rentable: le permite mostrarse fuerte, recuperar apoyo y reforzar su discurso de seguridad”.

Paradójicamente, la acción también genera divisiones en Estados Unidos: sectores de la izquierda demócrata denuncian una incursión ilegal, mientras que parte de la derecha republicana critica la contradicción con la doctrina de America First.

“El America First significa proteccionismo, es decir, que Estados Unidos ya no tiene por qué andar de país en país poniendo tropas, queriendo meterse aquí y allá o sacando autócratas. Su enfoque debería estar dentro de Estados Unidos, en el mercado interno, en lo que produce el país y en las necesidades de sus ciudadanos, y aquí claramente no lo hizo”, recordó Saed.

América Latina y el mundo frente a la situación

Para los países latinoamericanos, el mensaje es inquietante. Ignacio subrayó que el caso “desempolva la Doctrina Monroe” y deja claro que Estados Unidos se reserva el derecho de actuar unilateralmente en el hemisferio. Los países latinoamericanos tienen poco margen real de acción más allá de pronunciamientos políticos y de protegerse a sí mismos.

En el tablero global, la reacción de Rusia y China ha sido contenida. Irais Moreno considera que esto responde a un reacomodo estratégico más amplio. “Estamos viendo un realineamiento que socava los fundamentos del derecho internacional”, afirmó.

China, pese a su relación petrolera con Venezuela, “prefiere mantener su bastión de poder en Asia”, explicó Ismene, mientras que Rusia está concentrada en Ucrania. Saed incluso citó versiones periodísticas que sugieren un entendimiento implícito: “Tú te quedas con Venezuela y yo me quedo con Ucrania”.

¿Hacia un nuevo orden internacional?

Más allá del caso venezolano, académicos como Irais Moreno advierten que este episodio refleja una tendencia más amplia: el debilitamiento del derecho internacional público frente a líderes con estilos autoritarios o personalistas. “No es solo Maduro; es una señal de la época. Se crean precedentes que pueden normalizar la violación de normas internacionales cuando conviene a los intereses de las grandes potencias”.

“Esto demuestra la época en la que estamos viviendo: líderes que pasan por alto el derecho internacional cuando les resulta conveniente”, afirmó Moreno.
En ese sentido, la captura de Maduro no solo redefine la relación entre Estados Unidos y Venezuela, sino que plantea una pregunta más profunda: ¿hasta qué punto siguen vigentes las reglas del orden internacional cuando una potencia decide ignorarlas? Por ahora, la respuesta parece inclinarse hacia un escenario de fuerza, precedentes peligrosos y un multilateralismo cada vez más debilitado.