La entidad encara una emergencia sanitaria crítica. Este viernes, especialistas de enfermería y trabajo social activaron un paro de "brazos caídos" en al menos doce hospitales comunitarios junto a diversos centros de salud. Los manifestantes exigen al gobierno estatal el cumplimiento inmediato de las remuneraciones vinculadas al programa de profesionalización.
Según explican los empleados, la autoridad ignora sus grados académicos superiores al emitir las nóminas correspondientes. "Se nos paga como auxiliares", reclamaron quienes hoy permanecen protestando fuera de las clínicas para visibilizar sus "legítimas demandas".
Según explican los empleados, la autoridad ignora sus grados académicos superiores al emitir las nóminas correspondientes. "Se nos paga como auxiliares", reclamaron quienes hoy permanecen protestando fuera de las clínicas para visibilizar sus "legítimas demandas".
La movilización limita la atención exclusivamente a casos de urgencia, suspendiendo trámites administrativos y consultas generales programadas. Esta medida drástica golpea severamente a familias que viajan desde localidades remotas buscando alivio. Al conflicto financiero se suma un desabasto alarmante de fármacos básicos. "Aquí no los tenían y tuve que salir a comprar el medicamento", relató una madre afectada por la escasez crónica en las farmacias públicas del territorio.
Como mecanismo de presión adicional, el gremio tomó edificios de recaudación fiscal de forma indefinida. Los trabajadores advierten que la falta de operación hospitalaria adecuada repercute directamente en la estabilidad de la población vulnerable. Mientras los expertos esperan el reconocimiento legal a sus estudios, los pacientes enfrentan largas esperas o recetas tachadas por inexistencia de insumos. Los ciudadanos instan al ejecutivo a resolver estas carencias funcionales que mantienen paralizadas las unidades médicas de la región.