El sarampión, una enfermedad que parecía controlada en México durante décadas, vuelve a convertirse en un problema de salud pública. En los últimos meses se han registrado miles de casos en distintas entidades del país, lo que ha encendido alertas sanitarias y reactivado campañas de vacunación. La Secretaría de Salud ha confirmado que el repunte se concentra principalmente en comunidades con esquemas de vacunación incompletos o inexistentes.
El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa que puede provocar complicaciones graves como neumonía, daño neurológico e incluso la muerte, especialmente en niñas y niños. Durante años, México logró mantener bajo control esta enfermedad gracias a amplias coberturas de vacunación con la vacuna triple viral. Sin embargo, el país comenzó a perder esa protección colectiva en los últimos años.
La Organización Mundial de la Salud reporta que México hoy tiene niveles de vacunación inferiores a los registrados hace más de una década. A ello se suma que la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2023 reportó que solo alrededor de 70% de niñas y niños entre uno y dos años recibió la vacuna triple viral —que protege contra sarampión, rubéola y parotiditis—, cifra lejana del 95% necesario para garantizar la inmunidad colectiva.
El problema del sarampión es un desafío institucional de gran calado que resulta, en buena medida al menos, del descuido en un pilar del sistema de salud pública: la vacunación.
El repunte actual evidencia que los avances en salud pública no son permanentes. Mantenerlos requiere continuidad, inversión y confianza social en las instituciones sanitarias.