La Feria Internacional de Turismo 2026 de Madrid, que se celebrará del 21 al 25 de enero, es uno de los eventos más importantes del sector turístico a nivel mundial. En su edición 46, México fue designado país socio, lo que significa que será el invitado que tendrá una posición destacada para presentar su oferta ante operadores, inversionistas, medios y turistas de más de 160 países.
El pabellón de México será el más grande de su historia, con cerca de 1,780 metros cuadrados de exhibición, donde estarán representados los 32 estados de la República y se mostrarán sus atractivos culturales, naturales, históricos y gastronómicos, incluidos los 35 sitios inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO y los Pueblos Mágicos.
La delegación mexicana estará conformada por una quincena de gobernadores, representantes de todos los estados, más de 800 prestadores de servicios y 135 empresas del sector, junto con la secretaria de Turismo federal, Josefina Rodríguez Zamora. Este despliegue demuestra la importancia que el gobierno otorga a FITUR como plataforma para atraer turismo español y europeo, fortalecer lazos comerciales y posicionar a México como un destino competitivo.
Este esfuerzo parece inscribirse en una estrategia de promoción internacional más amplia. El turismo en México ha incrementado su número de visitantes. Entre enero y noviembre de 2025, ingresaron al país 88.1 millones de visitantes, lo que representa un crecimiento de 13.8 por ciento con respecto al año anterior. El perfil de los visitantes, sin embargo, ha cambiado, pues ahora gastan menos que antes durante su estancia en el país, según cifras del INEGI.
Pero más allá de las cifras, la presencia en FITUR 2026 es una prueba de la apuesta del gobierno por hacer de la promoción turística una prioridad de su agenda. Según se observa, y a diferencia de gobiernos anteriores, parte de la estrategia consiste en que México no sólo sea reconocido por sus destinos clásicos, sino por su diversidad regional y experiencias culturales. No es menor que haya promovido para ello la participación de alto perfil de todos los estados.
El reto será que esta visibilidad en Madrid se traduzca en resultados concretos: mayor llegada de turistas y mayor gasto promedio por visitante, inversión extranjera en infraestructura turística, más conectividad aérea y una promoción sostenida durante todo el año. La feria es un escaparate excepcional, pero la competencia global es intensa. Convertir la exhibición en un crecimiento real y sostenido del turismo mexicano será la verdadera medida del éxito.