La inteligencia artificial Grok, propiedad de Elon Musk, enfrenta una ofensiva legal internacional sin precedentes. Diversos estados ejecutan medidas drásticas contra esta herramienta tras detectarse la generación masiva de deepfakes sexuales explícitos. El software permite tomar fotografías reales para "desnudar a una persona incluso a menores" en pocos segundos.
El primer ministro británico, Keir Starmer, tachó estos actos como "acciones repugnantes y vergonzosas". Bajo este escenario, el ente regulador OFCOM investiga si la firma incumplió su obligación legal de proteger a los ciudadanos británicos. De confirmarse la falta, la red social X podría pagar sanciones económicas equivalentes al 10% de su facturación global. Además, la ministra Liz Kendall anunció que esta semana inicia una ley que tipifica como delito la creación de dichas imágenes fraudulentas.
La indignación escaló hasta el parlamento belga, donde una diputada denunció ser víctima de esta tecnología. La afectada advirtió que cualquier mujer puede "ver cómo se utiliza indebidamente se falsifica se la humilla sin tener ningún control". Ante la gravedad, la ministra Vanessa Mats evalúa suspender el uso de dicho motor de IA en Bélgica. Mientras tanto, naciones como Malasia e Indonesia ya prohibieron formalmente el acceso al sistema.
La presión social contra los gigantes digitales crece. Una coalición de activistas y grupos feministas exige a Google y Apple que eliminen a X de sus tiendas virtuales. Aunque la empresa de Musk sostiene que restringió estas funciones a usuarios de suscripción, las autoridades europeas mantienen abiertas sus pesquisas. Paralelamente, diversas organizaciones y líderes están retirándose de la plataforma X ante la falta de controles efectivos. El mundo vigila ahora si la ética prevalecerá sobre la manipulación algorítmica que vulnera la integridad humana.
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