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Homicidios a la baja en 2025 y el agravamiento de otras violencias

Los datos oficiales muestran una caída significativa de los homicidios dolosos en 2025. Las cifras cerraron el año con 20 mil 674 casos, una reducción de 22.6% con respecto al año anterior, que llegó a 26 mil 715. Es el nivel más bajo en varios años y coincide con el primer año completo de la estrategia de seguridad de la presidenta Claudia Sheinbaum y del secretario Omar García Harfuch, centrada en inteligencia, coordinación y golpes a estructuras criminales.

El dato merece reconocimiento. Sin embargo, el balance de 2025 no permite triunfalismos. Mientras los homicidios bajan, las desapariciones siguen siendo una herida abierta. De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, hasta el 26 de diciembre de 2025 se registraron 33 mil 814 denuncias. De ellas, 13 mil 868 personas continúan sin ser localizadas y mil 379 fueron halladas sin vida. Aunque el número de denuncias es similar al de 2024, el dato clave es que las personas que siguen desaparecidas aumentaron casi 11%, lo que refleja un recrudecimiento en la crisis de desapariciones.

Además, la violencia en algunas zonas de foco rojo ha alcanzado nuevos niveles, afectando cada vez más la vida de las localidades. En Culiacán, la capital de Sinaloa, la población vive bajo un toque de queda no oficial impuesto por el miedo, con la vida cotidiana paralizada por disputas criminales. En Michoacán, la violencia ha alcanzado directamente a la sociedad civil, con retenes ilegales, ataques con drones en zonas rurales y la explosión de un coche bomba en Coahuayana.

La reducción de homicidios es una buena noticia y un logro que debe cuidarse. Pero 2025 deja claro que la seguridad no puede medirse con un solo indicador. Mientras bajan los asesinatos, se endurecen otros problemas igual de graves: desapariciones y una violencia que invade la vida diaria.