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La abducción de Maduro: un precedente peligroso para el orden mundial

La abducción de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos mediante una operación militar es un atentado contra el derecho internacional y el frágil orden mundial basado en reglas. Este acto ilegal no toca sólo a Venezuela, sino que representa una amenaza para la paz a nivel mundial.

El régimen de Maduro es un gobierno ilegítimo que permaneció en el poder después de haber perdido las elecciones de 2024 y que ha cometido sistemáticas violaciones de derechos humanos, que incluyen miles de casos de ejecuciones extrajudiciales, tortura, detenciones arbitrarias y persecución política. Mención aparte merecen la corrupción del aparato gubernamental y su pésima gestión, que mantiene a 90% de la población en situación de pobreza y que, junto con la situación política, orilló a 9 millones de venezolanos a abandonar su país.

Ni siquiera un contexto de tal gravedad autoriza ni legitima a Estados Unidos para invadir Venezuela o ningún otro país ni pretender “administrarlo”, como aseguró Donald Trump que hará. Instalar un tipo de gestión estadounidense sobre Venezuela implicaría aún más transgresiones al derecho internacional, incluidas la violación de su soberanía, uso ilegítimo de la fuerza y el derecho a la autodeterminación.

Este ataque abre una puerta peligrosa que podría justificar intervenciones, imposición de gobiernos o capturas extraterritoriales en cualquier país de la región e incluso más allá. Trump ya amenazó con proceder de manera similar con el presidente colombiano, Gustavo Petro, y dijo que “algo habrá que hacer con México” para acabar con los grupos criminales.

La falta de respeto a las normas por parte de Estados Unidos legitima que otras potencias hagan lo mismo. China o Rusia, con antecedentes claros de impulsos imperiales, podrían usar el mismo argumento para ocupar o atacar naciones vecinas.

El orden internacional se sostiene en normas, no en simpatías políticas. Si una potencia las ignora, el mundo entero pierde, porque lo que está en juego es la paz regional y mundial. Defender el derecho internacional no es defender a Maduro, sino preservar la única barrera que existe frente al caos y la fuerza bruta.