El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum trabaja para cambiar las reglas del juego político a través de uno de sus proyectos más ambiciosos: la Reforma Electoral.
El miércoles 14 de enero, la comisión presidencial encargada de la iniciativa, encabezada por Pablo Gómez, se reunió con la mandataria y los líderes parlamentarios de Morena en el Congreso.
En el encuentro se analizó el primer bosquejo del plan que busca redefinir el esquema electoral en México, el cual se elaboró a partir de diversas propuestas, entre ellas las que se recibieron en los foros que la comisión organizó. Sin embargo, este jueves 15 de enero, la presidenta señaló que la propuesta definitiva aún no está lista y se espera terminarla para la primera semana de febrero.
Semanas atrás, desde diciembre de 2025, Sheinbaum comenzó a anticipar los cambios que pueden venir en la materia. La meta era clara: reducir los costos tanto a partidos como en elecciones y eliminar a los legisladores plurinominales.
El 15 de enero, tras una declaración de Pablo Gómez en la que dijo que el Instituto Nacional Electoral (INE) no tenía que ser autónomo, la presidenta aclaró que no se le quitaría esta facultad al Instituto pero reiteró que debe haber una reducción del costo de las elecciones así como de las instituciones electorales, y que los recursos ahorrados se utilicen para otros fines, sin afectar la operación de las instituciones autónomas.
Añadió que, si los plurinominales se llegan a mantener que se elijan de una manera distinta, que no provengan de listas de las cúpulas de los partidos “que en realidad, nunca van a buscar el voto con la gente”.
A pesar de que la reforma no se ha presentado oficialmente, estos puntos ya agitaron las aguas dentro de la coalición oficialista, conformada por Morena, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM).
Reginaldo Sandoval, coordinador de la bancada del PT en la Cámara de Diputados, consideró el 14 de enero que no es necesaria una reforma electoral, ya que con las actuales reglas del juego la coalición gobernante le pudo ganar a la oposición, y recalcó que sin el apoyo de sus correligionarios la reforma no sería posible.
Pero el viernes 16, el dirigente nacional del PT, Alberto Anaya Gutiérrez, manifestó en un comunicado que su partido está dispuesto a construir una propuesta dentro de la alianza con Morena y el Verde.
Asimismo, Jorge Carlos Ramírez Marín, senador del PVEM, expresó que su partido no está de acuerdo con la reducción de plurinominales ni con la reducción del presupuesto a los partidos porque esto va en perjuicio de quienes son partidos minoritarios.
En ese sentido se manifestó también el senador Luis Armando Melgar, que dijo que no acompañaría la reforma “porque sin pluralidad, sin un voto libre y bien contado, sin autoridades electorales autónomas y sin una cancha pareja, no puede haber elecciones verdaderamente democráticas”.
Quien bajó el tono dentro de las filas del Verde fue el senador Manuel Velasco, que publicó en sus redes sociales un mensaje de respaldo al proyecto político de la presidenta.
Por su parte, el coordinador de la bancada morenista en San Lázaro, Ricardo Monreal, señaló que si no hay consensos con el PT y el PVEM la reforma electoral no sería viable.
En la oposición también alzaron la voz. Legisladores del PRI y del PAN en la Cámara de Diputados llamaron “Ley Maduro” a la propuesta y acusaron que Morena quería perpetuarse en el poder, por lo que pidieron conocer el borrador de la iniciativa para llevar a cabo foros de discusión sobre el proyecto.
El miércoles 14 de enero, la comisión presidencial encargada de la iniciativa, encabezada por Pablo Gómez, se reunió con la mandataria y los líderes parlamentarios de Morena en el Congreso.
En el encuentro se analizó el primer bosquejo del plan que busca redefinir el esquema electoral en México, el cual se elaboró a partir de diversas propuestas, entre ellas las que se recibieron en los foros que la comisión organizó. Sin embargo, este jueves 15 de enero, la presidenta señaló que la propuesta definitiva aún no está lista y se espera terminarla para la primera semana de febrero.
Semanas atrás, desde diciembre de 2025, Sheinbaum comenzó a anticipar los cambios que pueden venir en la materia. La meta era clara: reducir los costos tanto a partidos como en elecciones y eliminar a los legisladores plurinominales.
El 15 de enero, tras una declaración de Pablo Gómez en la que dijo que el Instituto Nacional Electoral (INE) no tenía que ser autónomo, la presidenta aclaró que no se le quitaría esta facultad al Instituto pero reiteró que debe haber una reducción del costo de las elecciones así como de las instituciones electorales, y que los recursos ahorrados se utilicen para otros fines, sin afectar la operación de las instituciones autónomas.
Añadió que, si los plurinominales se llegan a mantener que se elijan de una manera distinta, que no provengan de listas de las cúpulas de los partidos “que en realidad, nunca van a buscar el voto con la gente”.
A pesar de que la reforma no se ha presentado oficialmente, estos puntos ya agitaron las aguas dentro de la coalición oficialista, conformada por Morena, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM).
Reginaldo Sandoval, coordinador de la bancada del PT en la Cámara de Diputados, consideró el 14 de enero que no es necesaria una reforma electoral, ya que con las actuales reglas del juego la coalición gobernante le pudo ganar a la oposición, y recalcó que sin el apoyo de sus correligionarios la reforma no sería posible.
Pero el viernes 16, el dirigente nacional del PT, Alberto Anaya Gutiérrez, manifestó en un comunicado que su partido está dispuesto a construir una propuesta dentro de la alianza con Morena y el Verde.
Asimismo, Jorge Carlos Ramírez Marín, senador del PVEM, expresó que su partido no está de acuerdo con la reducción de plurinominales ni con la reducción del presupuesto a los partidos porque esto va en perjuicio de quienes son partidos minoritarios.
En ese sentido se manifestó también el senador Luis Armando Melgar, que dijo que no acompañaría la reforma “porque sin pluralidad, sin un voto libre y bien contado, sin autoridades electorales autónomas y sin una cancha pareja, no puede haber elecciones verdaderamente democráticas”.
Quien bajó el tono dentro de las filas del Verde fue el senador Manuel Velasco, que publicó en sus redes sociales un mensaje de respaldo al proyecto político de la presidenta.
Por su parte, el coordinador de la bancada morenista en San Lázaro, Ricardo Monreal, señaló que si no hay consensos con el PT y el PVEM la reforma electoral no sería viable.
En la oposición también alzaron la voz. Legisladores del PRI y del PAN en la Cámara de Diputados llamaron “Ley Maduro” a la propuesta y acusaron que Morena quería perpetuarse en el poder, por lo que pidieron conocer el borrador de la iniciativa para llevar a cabo foros de discusión sobre el proyecto.