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¿Quién va a rendir cuentas por el brote de sarampión y la baja cobertura de vacunación?

México enfrenta uno de los peores brotes de sarampión de los últimos años, con miles de casos confirmados en las 32 entidades del país y un riesgo real de perder el estatus de “libre de sarampión” otorgado por la Organización Mundial de la Salud. 

La Secretaría de Salud, encabezada por David Kershenobich, ha reaccionado con una estrategia de vacunación que incluye la llamada “dosis cero”, aplicada a niñas y niños de 6 a 11 meses, adelantando la primera vacuna habitual para intentar frenar la transmisión. Además, el gobierno garantiza el abasto por los próximos años con más de 23 millones de dosis disponibles. 

Estas medidas son necesarias y pertinentes frente a la alta contagiosidad del sarampión y al avance de la enfermedad en estados como Jalisco, Chiapas y Chihuahua. Sin embargo, es necesario que se investigue y se aclare por qué llegó México a este punto. 

Uno de los elementos fundamentales a tomar en cuenta es el deterioro sostenido de la cobertura de vacunación infantil. En 2024, más de 340 mil niños no recibieron ninguna vacuna, un dato que especialistas califican de “alarmante” y que ha dejado a una generación vulnerable. La cobertura de vacunas, que antes superaba el objetivo mínimo del 90 % recomendado por la OMS, ha caído de manera constante. 

Es correcto desplegar brigadas, garantizar dosis y aplicar la “dosis cero”. Pero México necesita transparencia: rendir cuentas claras sobre las fallas en la política de vacunación y presentar un plan robusto para recuperar y sostener coberturas altas a largo plazo.